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7 de junio de 2026 05:00 am

Los escritos de San Agustín aportan reflexiones atemporales que ayudan a comprender la complejidad humana. «El orgullo no es grandeza, sino hinchazón; Las cosas hinchadas parecen grandes, pero no están sanas”, es una de las muchas palabras del obispo de Hipona.

Con esta cita, San Agustín compara el aumento de tamaño de una persona con su aparente grandeza (que en realidad lo es). Según los teólogos, el orgullo es uno de los principales obstáculos para el desarrollo espiritual y moral.

Los filósofos cristianos creen que el orgullo excesivo puede llevar a una persona a creer que no necesita a nadie, ni a los demás ni a Dios. Algo que se representa mediante una metáfora de la hinchazón.

La grandeza no se trata de sentirse superior

Para San Agustín, la verdadera grandeza no es sentirse superior a los demás sino reconocer las propias limitaciones y permanecer humilde. La humildad es esencial para el crecimiento, el aprendizaje y el avance.

Esta visión se opone a la tendencia humana a buscar prestigio. Según el filósofo, cuando el deseo de destacar se convierte en arrogancia, la persona crea una autoimagen grandiosa y alejada de la realidad.

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Estamos en una época de constante exposición pública y búsqueda de aprobación social. Por eso, esta cita de San Agustín nos anima a distinguir entre apariencia y realidad.

Otra lección de San Agustín es que no todo lo que parece grandioso en realidad lo es. La fama o el éxito pueden crear un sentimiento temporal de superioridad. Pero la salud interior reside en el equilibrio y la humildad.

reflejo eterno

Esta cita del filósofo critica el orgullo y enfatiza que el verdadero crecimiento no se basa en ampliar el yo sino en fortalecer el carácter y la virtud. Por tanto, este mensaje puede llamarnos a reflexionar sobre las actitudes que mostramos hacia otras personas.

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