El hombre que nació el 4 de mayo de 1996, acaba de cumplir treinta años. A las 13.30 horas de este día, el Congreso de los Diputados eligió a José María Aznar como presidente del Gobierno. El halo de este congresista se fundió en 1996. … Las oficinas del Colegio de la Asunción en Valladolid fueron la sede de la Junta de Castilla y León, institución que inició a un político cuya llegada cambió por completo el panorama político del país, cerrando así la puerta a la era del Partido Socialista de los Trabajadores. Nueve años después de su incorporación a la junta, nombres como Carlos Aragonés, Miguel Ángel Rodríguez o Santiago López subirán al tren rumbo a Madrid. “Los Clanes” de Valladolid.
Depende del tiempo. Por ejemplo, desde la perspectiva de la vida, nuestra abuela Natividad Sanabria, que cumplió 109 años el pasado jueves en Villabrágima, lleva treinta años de vida. Cuando Aznar llegó al poder con el nuevo gobierno de Cascos, Arenas, Matutes, Oreja, Lato, etc., ya tenía más de ochenta años. Un suspiro. Pero los treintañeros de hoy viven en una política que nada tiene que ver con esa época. Yo diría que han pasado más de sesenta años.
En el debate inaugural, Aznar se atrevió a hablar de políticas restrictivas, de control del déficit, de reducción del gasto, de recortes de impuestos para particulares y empresas, de liberalización, de internacionalización: en definitiva, de pasar a lo que llamó la tercera fase de adhesión a la UE y de la moneda única. Los treintañeros que escuchan hoy en día los mensajes del gobierno rara vez oyen palabras como: siempre más gasto, siempre más recaudación, siempre vendiendo el cielo a cambio de un voto.
Aznar salvó brillantemente esta misión, pero desperdició arrogantemente la siguiente con mayoría absoluta, perdiendo la relatividad que aporta el concepto de contingencia. Desde entonces, sin embargo, hemos desarrollado una nueva nostalgia por la vieja política, cuando la solvencia consistía en cumplir lo que se decía. Aznar, en definitiva, confirma la impresión de que nuestro expresidente es mejor presidente que el presidente del Gobierno. Eso es lo que vamos a hacer.
Han pasado treinta años de esta época, una época de contratos, de sociedades simuladas, de una taza de café que costaba (al cambio actual) 0,30 euros y un litro de gasolina de 0,6 euros. España es más antigua pero está mejor estructurada.