Un holandés que ha estado buscando febrilmente un tesoro en la isla Robinson Crusoe durante casi 30 años pero nunca ha encontrado nada, está haciendo otro intento. Nuestro compatriota Bernard Keizer está convencido de que allí se esconde un botín por valor de 35 millones de euros. La Corte Suprema de Chile le ha vuelto a conceder permiso para continuar su búsqueda.
Referencia