La maquinaria demoledora de Moncloa ha encontrado un nuevo propósito.
El guión es el de siempre: si no estás de acuerdo, eres un extremista.
gobierno Pedro Sánchez Ahora todo el fuego de artillería está dirigido al Presidente de Canaria, Fernando Clavijocuestionando la decisión de enviar un barco con infección por hantavirus a Tenerife.
El presidente de Canarias no negó la gravedad del problema sanitario ni denunció la falta de unidad; Planteó cuestiones logísticas, de capacidad y de gestión.
Pero a partir de ese momento Clavijo sufrió una serie de descalificaciones y desmentidos oficiales. Se le presenta como un líder que carece de humanidad y está motivado únicamente por el beneficio electoral. Fascistas, vaya.
De manera extraña, casi cínica, se le acusó de buscar votos tras un año sin elecciones en las Islas Canarias.
Las personas que arriesgan sus vidas estos días son María Jesús Montero.a punto de dirigirse al matadero electoral de Andalucía el próximo 17 de mayo.
Así que si alguien necesita una recompensa política hoy, es el Partido Socialista de los Trabajadores Españoles de Sánchez, no la Unión Canaria de Clavijo.
La desesperada necesidad del gobierno de crear un nuevo enemigo es comprensible. Enmascara una gestión inestable de la crisis, con falta de información, una aparente falta de coordinación institucional y versiones contradictorias.
Pero esto también es una cortina de humo para encubrir el juicio. José Luis Ábalosel teniente deshonrado de Sánchez. Nada distrae más a los empleados que un clavo maligno.
¿Alguien podría imaginar tal enfrentamiento entre el gobierno y las Islas Canarias si hubiera objeciones a acoger el crucero? Imano Pradales¿Por ejemplo? Por supuesto que no.
La diferencia es aritmética, no moral. Para Sánchez, son sólo DE ACUERDO El voto nacionalista asegura su supervivencia personal.
Sorprende la selectiva “sensibilidad territorial” del presidente y está dispuesto a enviar una delegación a Suiza para negociar con los fugitivos Carlos Puigdemont De ahí las reticencias a coger el teléfono y hablar con el presidente de Canarias en plena crisis sanitaria. Tardaron tres días en completarse.
Evidentemente, el problema de la Liga Canaria es que, a diferencia de Junts, ERC o Bildu, sólo tiene un representante en Madrid, lo que complica el intercambio de cromos.
Clavijo no tiene la capacidad de cambiar la situación, por lo tanto, es prescindible y posiblemente atacable.
En este contexto, la confrontación cumplió una función útil para Sánchez: cambió el foco, estableció un antagonista y reforzó la historia de superioridad moral.
Para los virus, lo más dañino es el comportamiento inmoral.