Julio, expresidente del parlamento valenciano de España, negó en su juicio del jueves agresión sexual y trato degradante a dos pacientes que informaron que realizó tactos rectales en una clínica privada de Alicante en 2023.
Tras una audiencia en la Audiencia Provincial, la Fiscalía admitió la petición de que el acusado, un especialista en aparatología digestiva, sea condenado a hasta ocho años de prisión. Las dos mujeres han confirmado sus denuncias a puerta cerrada.
Según acusaciones públicas, De Spain habría tratado de manera humillante a una de las pacientes pidiéndole que “se pusiera a cuatro patas” durante un tacto rectal haciéndole tocar sus partes íntimas -algo que él también niega- y una de las pacientes también le dijo que era como si estuviera siendo “castigada”.
Ambos hombres acudieron a la clínica para ser evaluados debido a problemas que incluían intolerancias a ciertos alimentos e inflamación digestiva e intestinal severa.
Después de realizar un tacto rectal, el acusado comenzó primero a “palpar la zona genital”, según el ministerio. Según el informe del médico forense, la denunciante sufrió un trastorno de estrés postraumático agudo como consecuencia de esta conducta, y como consecuencia de ello sufrió “un trastorno de ansiedad moderado o intermitente ante situaciones que le recordaban lo sucedido”.
Otro paciente se quejó, tras conocer el caso de la primera mujer, de que le realizó un examen anal mientras supuestamente le decía que el “presidente” había dicho que los “heterosexuales” debían “practicar sexo anal” porque era “bueno para la enfermedad”.
Como resultado de esta experiencia, sufrió graves síntomas de estrés y ansiedad, lo que le hizo desarrollar una ansiedad leve o intermitente que se repetía en situaciones que le recordaban esta experiencia de consejería.
Tras salir de una cita médica, la mujer envió un mensaje a una amiga contándole lo sucedido, y tras enterarse por ella dos años después de que supuestamente a otra persona le había sucedido un incidente “similar al suyo”, se presentó en una comisaría para denunciar el hecho, según informó la fiscalía.
Según el informe del médico forense, las indicaciones de un tacto rectal en uno de los pacientes eran “cuestionables en el mejor de los casos” y se consideró que el examen se realizó “sin” una “actitud profesional, respetuosa y adecuada” hacia el paciente.
El Ministerio Público solicitó una pena de hasta cuatro años por la agresión sexual del primer paciente y dos años por cada uno de los dos cargos de trato degradante que creía que había sufrido el paciente. Además, también pidió una indemnización, recibiendo el primer puesto 12.000 euros y el segundo 6.000 euros.
El español negó haber tocado las partes íntimas de sus pacientes o haber tenido “emociones sexuales”, al tiempo que afirmó que “nunca” utilizó la palabra “a cuatro patas” y negó las afirmaciones del segundo paciente. Según explicó, les dijo que se pusieran en posición de “rodilla”, y al no entender el concepto técnico, les dijo que “apoyaran las rodillas con los codos”.
Además, afirmó que un tacto rectal era la prueba más “inofensiva” que se podía realizar en un paciente con síntomas intestinales después de que las dos mujeres desarrollaran “síntomas clínicos que mostraban una función alterada del sistema digestivo”.
Sobre si les informó a las mujeres que las examinaría, destacó que a una de las mujeres le dijo que les iba a examinar las heces porque no se le ocurrió decirle “ella tenía síntomas y podía ser cáncer”.
Respecto a los síntomas de los pacientes, la Fiscalía indicó que una de ellas presentó síntomas de diarrea y estreñimiento durante dos meses, pero fue informada que en ese momento ya no presentaba dichos síntomas, mientras que la otra presentó sangrado rectal esporádico en 2005, que duró 22 días, y buscó tratamiento médico en 2023.
Sea testigo de la diferencia entre médicos.
La primera fase del juicio continuará y concluirá el 21 de mayo. En el juicio participaron un psiquiatra, un médico forense y cuatro médicos que no estuvieron de acuerdo sobre la necesidad de un tacto rectal en función de los síntomas que presentaba el paciente y su historial clínico.
De esta forma, los tres médicos insistieron en que se trata de una prueba que se puede descartar de forma “sencilla” con “la mínima sospecha de patología anorrectal” en función de la patología previa y de los síntomas mostrados. Además, uno señaló que el tacto rectal permite “descartar multitud de enfermedades”, mientras que otro afirmó que es una práctica “común”.
Por otro lado, uno de los médicos señaló que se trata de una “prueba invasiva” y enfatizó que la ley establece que la comunicación con el paciente debe ser “comprensiva” y esperar hasta que el paciente se calme si está nervioso.
El médico forense señaló que este escenario era “imposible en la medicina actual”, señalando que los exámenes rectales son “raros” y que una colonoscopia es necesaria si se presentan síntomas de cáncer de colon. Además, señaló que uno de los pacientes no volvió a la consulta del ex director de Legault, mientras que otro paciente nunca fue atendido por “ningún médico varón”.
Los médicos tampoco estuvieron de acuerdo sobre la posición en la que se debían realizar dichos exámenes, ya que solo uno realizó el examen en la rodilla, mientras que el resto realizó el tacto rectal en posición de decúbito lateral.
En cualquier caso, todo el mundo coincide en que ante estos síntomas no es necesario tocar las partes íntimas del paciente.