La retirada militar estadounidense de Europa, formalizada y cuantificada por el Pentágono y que ahora afectará a Alemania (con la retirada de 5.000 soldados, o el 15 por ciento del contingente actual), deja a Berlín al menos con un plan de autodefensa alternativo a expensas de un Estado de bienestar cuyo modelo actual se formó a mediados del siglo pasado y es incompatible con las inversiones necesarias para sostener un programa militar que requeriría una crisis en las relaciones. Transatlántico. Si Friedrich Merz hubiera criticado hace unos días a Donald Trump por su falta de visión en la guerra con Irán, el presidente estadounidense habría descalificado con saña al líder europeo hace tiempo. No es por eso que Trump anunció su retirada antes de regresar a la Casa Blanca. Alemania supo entender a Ucrania después de la invasión debido a sus estrechos vínculos con la Rusia de Putin. Que el resto de la UE y el Reino Unido asuman las consecuencias de esta fragmentación de manera responsable y desde una perspectiva histórica depende de su respuesta.
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